Saludos a todos nuevamente, y gracias por acudir con fidelidad a nuestra cita con el conocimiento y el aprendizaje.
Hoy traemos un bocado sumamente apetitoso para todos aquellos que, en su fuero interno (y muy a menudo también externo), sienten que el mundo es una enorme estantería de libros. Una descomunal biblioteca llena de volúmenes escritos (y otros tantos que no fueron plasmados en papel), donde uno puede encontrar todo lo que desea... Siempre que desee encontrarlo, claro. El problema -aunque personalmente no lo considere como tal- que muchos encuentran en esa infinita gama de posibilidades de aprendizaje, no es otro que el esfuerzo que hay que poner para aprender. Porque, y esto es algo que no deberíamos olvidar, no todo es lúdico en esta vida. Disciplina, voluntad de saber y voluntad de poder: pilares que han de ser básicos e indisolubles, inseparables de nuestro propio ser. Los métodos más divertidos de aprendizaje son un invento "relativamente" reciente, al que apenas se le ha dado importancia hasta ahora...
¿Pero ha sido siempre algo "dificultoso", esto de aprender? Sin duda, como todo en la vida, depende de cada cual. Por eso decíamos que tenemos, hoy, un bocado apetitoso para los anhelantes de conocimientos: Hipatia, la primera mujer que hizo aportaciones al mundo de la ciencia -especialmente matemáticas y astronomía-, y a Nietzsche, el célebre pensador alemán del Siglo XIX que desarrolló el mito del "superhombre" (tr. Üntermensch). ¿Por qué hemos elegido a estos dos personajes? ¿Qué relación tienen con la actividad docente y, más concretamente, con "Investigación docente" (que es la asignatura de este blog)? Vayamos por pasos.
Para empezar: ¿quién fue Hipatia? Recientemente retratada por el cineasta Amenábar ("Agora", 2009), esta doncella griega de origen egipcio vivió y murió en Alejandría. De ahí que comúnmente se la llame "Hipatia de Alejandría". Fue una mujer apasionada por la ciencia, especialmente la concerniente a los números y los movimientos celestes, que como maestra en ambos saberes tuvo la misión de enseñar (¿y por qué no decirlo...? También de EDUCAR) a una casta aristrocrática, cristiana y pagana, en su ciudada natal. Su biografía es larga y extensa, y en ella encontraríamos -si la leyésemos atentamente- a una fémina que pretendió dar respuesta a los interrogantes que la vida le planteaba. Con métodos de observación, tomando datos y enlazando -e interpretando- resultados, Hipatia logró numerosos avances en la ciencia de su tiempo. Es más, encontramos una magistral descripción de esta señora que, a día de hoy, merecería el título de "insigne" o "egregia":
"(...) Consiguió tal grado de cultura que superó de largo a todos los filósofos contemporáneos. Heredera de la escuela neoplatónica de Plotino, explicaba todas las ciencias filosóficas a quien lo deseara. Con este motivo, quien quería pensar filosóficamente iba desde cualquier lugar hasta donde ella se encontraba."
(Sócrates Escolástico)
El segundo de los personajes que hemos querido nombrar hoy es Friedrich Wilhem Nietzsche, famoso y célebre filósofo alemán de hace siglo y medio, que con sus polémicas teorías llegó a exortar al mundo a que buscase, cada uno por su cuenta, el "siguiente escalón" de la evolución humana: el Superhombre. Pero vayamos más despacio. Hablemos un poco de este carismático pensador: Nació en Röcken y murió en Weimar (ambas en Alemania), y sus escritos se centraron en la deconstrucción de los valores tradicionales de Occidente. Desmontó los principios y las teorías hegemónicas de pensamiento cristiano en todos los aspectos de la vida, mediante una reflexión profunda, exhaustiva y sumamente crítica de los mismos. Influyó notablemente en generaciones posteriores de pensadores, filósofos, artistas e incluso políticos. Y ahora, la pregunta: ¿qué tiene que ver con nuestra temática? ¿Siguió un método científico para sus teorías..? La respuesta no es fácil, ni tampoco clara. Si lo hizo, no vamos a entretenernos en ello. Baste con decir, ahora, que la principal lección que podemos sacar de sus escritos se resume en "VOLUNTAD DE PODER".
¿Qué es eso? El concepto no es complejo de entender, pero quizá sea difícil de explicar. Un análisis muy somero podría determinar: "Cuando una persona desea hacer algo, no sólo tiene que saber QUÉ cosa desea hacer, sino que también debe saber QUE DESEA hacerla". Es decir, pongamos el ejemplo de Hipatia: ¿cuál será mi objeto de estudio...? ¡La astronomía...! ¿Y quiero estudiar astronomía? ¡Sí, quiero! ... ... ... Esa es la voluntad de poder de la que nos habla Nietzsche.
¿... Fue Hipatia, entonces, el primer caso de los "Übermenschen" que siglos después describiría Nietzsche? Es una cuestión curiosa, sin duda. Igual que resultará curioso, a muchos de los que lean esta entrada, que para hablar de "investigación docente" enlacemos a dos personajes tan diferentes pero con un vínculo tan sutil -y, a la vez, tan evidente-.
¡Saludos a todos, y feliz reflexión...!